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Noticias macro general y mercados

10/08/2018 15:57:29

La aventura de BBVA en Turquía corre el riesgo de acabar como la de China

La crisis de la lira turca y la preocupación expresada públicamente por el BCE han dejado al BBVA a los pies de los caballos. En medio de una desbandada de inversores (el viernes se desplomó el 5,16%), dentro de la entidad surgen voces que opinan que deberían salir del país como hicieron en China en 2013, asumir la pérdida y a otra cosa. Pero el quebranto sería mayor ahora y reconocer dos errores de esta magnitud es muy duro.

Lo cierto es que Francisco González no ha tenido demasiado buen ojo con las inversiones internacionales de BBVA. En su debe están el fracaso de China y ahora el de Turquía, sin olvidarnos de Venezuela, donde también sufre el descalabro económico y el de la divisa (mientras que el viejo zorro de Emilio Botín consiguió sacarle a Hugo Chávez 755 millones por la filial del Santander). En su haber, por supuesto, México, el gran generador de beneficios del grupo que le ha permitido sobrevivir sin mayores problemas a la crisis española (aunque las malas lenguas dicen que esa inversión fue idea de Emilio Ybarra y que FG se oponía).

De momento, el mayor desastre ha sido el del chino Citic National China Bank, donde entró en 2006 -cuando BBVA era más grande que Santander- con unas perspectivas maravillosas: un país con más de mil millones de habitantes, que crecía cerca del 10% anual y muy poco bancarizado. Y de la mano de uno de los mayores bancos locales, con el que iba a desarrollar alianzas en un montón de segmentos. El elevado precio pagado se justificó como el peaje para acceder al paraíso.

Pero pronto quedó claro que los chinos no tenían espíritu de colaboración real, sino que solo querían apropiarse del 'know-how' de BBVA para replicarlo ellos mismos y dejar en la estacada a la entidad española. "Además, para hacer cualquier cosa había que poner dinero, lo que ponía al banco en una situación diabólica: si ponías dinero, lo aprovechaban ellos; si no, no ganabas nada", explica una fuente que vivió de primera mano el desembarco en China.

El error en el caso chino fue la elección del socio. En el turco, ha sido desestimar la importancia del riesgo-país

Los dos primeros proyectos en que tuvo que invertir BBVA (financiación de automóviles y banca privada) no fueron a ninguna parte. Y encima, el banco estaba presionado para reforzar su solvencia tras el rescate de las cajas y ante el traspaso de la supervisión al BCE. Así que FG tiró la toalla, vendió a precios de derribo (PER 5 en un mercado emergente), asumió una pérdida de 2.300 millones y se olvidó de China para los restos.

¿TURQUÍA VA POR EL MISMO CAMINO?

En el caso turco, las razones esgrimidas en 2010 para la inversión fueron muy parecidas a las del precedente chino: país joven, con fuerte crecimiento y poco bancarizado, y entrada en el banco líder del país, en este caso Garanti. Aquí el error no ha sido que el socio turco (Dogus) haya salido rana, sino desestimar el riesgo-país.

BBVA ha dado numerosas pruebas de este exceso de confianza: el propio FG y sus sucesivos consejeros delegados han repetido que no estaban preocupados por la situación política en Turquía, ni siquiera tras el intento de golpe de Estado de hace dos años; de hecho, consideró este acontecimiento una "gran oportunidad" para incrementar su participación.

Ahora, esta actitud le puede salir más cara que el error de China: el 50% que posee en Garanti ha perdido más de la mitad de su valor solo por el efecto divisa y, si añadimos la depreciación de la acción, el descalabro alcanza el 65% sobre los 6.800 millones de euros invertidos , ya que su valor actual es de 2.400 (sin contar la caída del viernes).

Esto supone un quebranto de 4.400 millones, de los que solo tiene provisionados -dados por perdidos- 2.000, ya que tenía valorada en libros la participación en 4.800 al cierre del primer semestre (incluyendo 400 millones de fondo de comercio). Una situación que "plantea preguntas sobre potenciales provisiones adicionales", según Bank of America Merrill Lynch. El escenario central para esta firma es una reducción de este valor contable del 28% hasta 2020 y que la aportación de Turquía al beneficio se reduzca del 18% de 2017 hasta el 12%.

¿QUÉ PUEDE HACER EL BANCO?

La magnitud del desastre (salirse ahora supondría sacrificar el beneficio del año) y el daño reputacional que supondría reconocer dos errores tan graves en sus apuestas exteriores frenan una solución traumática. Aparte del hecho de que, en la situación actual de Turquía, nadie iba a comprar su participación salvo que la venda a precios todavía más de derribo que en el caso chino. La postura oficial sigue siendo su compromiso de permanencia en el país.

BBVA tendrá que apuntarse buena parte del deterioro de Garanti aunque no lo venda; el auditor y el BCE le obligarán

Pero en el seno del edificio de la Vela empiezan a surgir voces que cuestionan esta actitud. "En el banco todavía se piensa que se va a poder rentabilizar el Garanti, pese a que compraron caro en un mercado caro y de que tiene pocas posibilidades de mejora mediante una reestructuración", señala una fuente cercana al BBVA. "Pero la crisis actual le está dando la puntilla y hará irrecuperable la inversión", añade otra. 'Bloomberg' añade más leña al fuego: "La decisión de Citigroup de salirse de Turquía en 2015 parecía profética. Ahora parece más inteligente cada día que pasa".

Esto puede hacer cambiar de opinión a González y llevarle a poner fin a la aventura turca del mismo modo que la china. Además, el auditor y el BCE -después de la preocupación mostrada el viernes- seguramente le obligarán a dotar fuertes provisiones este año por el deterioro de la participación en Garanti, por lo que se va a tener que apuntar una importante pérdida venda o no venda. En esa tesitura, podría merecer más la pena vender. Si aparece un comprador, claro.

La crisis de la lira turca y la preocupación expresada públicamente por el BCE han dejado al BBVA a los pies de los caballos. En medio de una desbandada de inversores (el viernes se desplomó el 5,16%), dentro de la entidad surgen voces que opinan que deberían salir del país como hicieron en China en 2013, asumir la pérdida y a otra cosa. Pero el quebranto sería mayor ahora y reconocer dos errores de esta magnitud es muy duro.

Lo cierto es que Francisco González no ha tenido demasiado buen ojo con las inversiones internacionales de BBVA. En su debe están el fracaso de China y ahora el de Turquía, sin olvidarnos de Venezuela, donde también sufre el descalabro económico y el de la divisa (mientras que el viejo zorro de Emilio Botín consiguió sacarle a Hugo Chávez 755 millones por la filial del Santander). En su haber, por supuesto, México, el gran generador de beneficios del grupo que le ha permitido sobrevivir sin mayores problemas a la crisis española (aunque las malas lenguas dicen que esa inversión fue idea de Emilio Ybarra y que FG se oponía).

De momento, el mayor desastre ha sido el del chino Citic National China Bank, donde entró en 2006 -cuando BBVA era más grande que Santander- con unas perspectivas maravillosas: un país con más de mil millones de habitantes, que crecía cerca del 10% anual y muy poco bancarizado. Y de la mano de uno de los mayores bancos locales, con el que iba a desarrollar alianzas en un montón de segmentos. El elevado precio pagado se justificó como el peaje para acceder al paraíso.

Pero pronto quedó claro que los chinos no tenían espíritu de colaboración real, sino que solo querían apropiarse del 'know-how' de BBVA para replicarlo ellos mismos y dejar en la estacada a la entidad española. "Además, para hacer cualquier cosa había que poner dinero, lo que ponía al banco en una situación diabólica: si ponías dinero, lo aprovechaban ellos; si no, no ganabas nada", explica una fuente que vivió de primera mano el desembarco en China.

Los dos primeros proyectos en que tuvo que invertir BBVA (financiación de automóviles y banca privada) no fueron a ninguna parte. Y encima, el banco estaba presionado para reforzar su solvencia tras el rescate de las cajas y ante el traspaso de la supervisión al BCE. Así que FG tiró la toalla, vendió a precios de derribo (PER 5 en un mercado emergente), asumió una pérdida de 2.300 millones y se olvidó de China para los restos.

¿TURQUÍA VA POR EL MISMO CAMINO?

En el caso turco, las razones esgrimidas en 2010 para la inversión fueron muy parecidas a las del precedente chino: país joven, con fuerte crecimiento y poco bancarizado, y entrada en el banco líder del país, en este caso Garanti. Aquí el error no ha sido que el socio turco (Dogus) haya salido rana, sino desestimar el riesgo-país.

BBVA ha dado numerosas pruebas de este exceso de confianza: el propio FG y sus sucesivos consejeros delegados han repetido que no estaban preocupados por la situación política en Turquía, ni siquiera tras el intento de golpe de Estado de hace dos años; de hecho, consideró este acontecimiento una "gran oportunidad" para incrementar su participación.

Ahora, esta actitud le puede salir más cara que el error de China: el 50% que posee en Garanti ha perdido más de la mitad de su valor solo por el efecto divisa y, si añadimos la depreciación de la acción, el descalabro alcanza el 65% sobre los 6.800 millones de euros invertidos , ya que su valor actual es de 2.400 (sin contar la caída del viernes).

Esto supone un quebranto de 4.400 millones, de los que solo tiene provisionados -dados por perdidos- 2.000, ya que tenía valorada en libros la participación en 4.800 al cierre del primer semestre (incluyendo 400 millones de fondo de comercio). Una situación que "plantea preguntas sobre potenciales provisiones adicionales", según Bank of America Merrill Lynch. El escenario central para esta firma es una reducción de este valor contable del 28% hasta 2020 y que la aportación de Turquía al beneficio se reduzca del 18% de 2017 hasta el 12%.

¿QUÉ PUEDE HACER EL BANCO?

La magnitud del desastre (salirse ahora supondría sacrificar el beneficio del año) y el daño reputacional que supondría reconocer dos errores tan graves en sus apuestas exteriores frenan una solución traumática. Aparte del hecho de que, en la situación actual de Turquía, nadie iba a comprar su participación salvo que la venda a precios todavía más de derribo que en el caso chino. La postura oficial sigue siendo su compromiso de permanencia en el país.

Pero en el seno del edificio de la Vela empiezan a surgir voces que cuestionan esta actitud. "En el banco todavía se piensa que se va a poder rentabilizar el Garanti, pese a que compraron caro en un mercado caro y de que tiene pocas posibilidades de mejora mediante una reestructuración", señala una fuente cercana al BBVA. "Pero la crisis actual le está dando la puntilla y hará irrecuperable la inversión", añade otra. 'Bloomberg' añade más leña al fuego: "La decisión de Citigroup de salirse de Turquía en 2015 parecía profética. Ahora parece más inteligente cada día que pasa".

Esto puede hacer cambiar de opinión a González y llevarle a poner fin a la aventura turca del mismo modo que la china. Además, el auditor y el BCE -después de la preocupación mostrada el viernes- seguramente le obligarán a dotar fuertes provisiones este año por el deterioro de la participación en Garanti, por lo que se va a tener que apuntar una importante pérdida venda o no venda. En esa tesitura, podría merecer más la pena vender. Si aparece un comprador, claro.

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